
Para mañana hay convocadas en muchas ciudades de España (y del resto de Europa) concentraciones, manifestaciones,… para reivindicar que el así llamado “Pacto del Euro” es injusto y no tiene que ser apoyado. El objetivo es salvar a toda costa el Euro… bueno, a toda costa no, si no a costa de los de siempre (¿acaso lo dudaban?).
Se plantean recortes a los derechos sociales y económicos de los ciudadanos de clase media (los de clase baja y estaban recortados de antemano) para mejorar los datos y aumentar la cohesión de la UE… perdón, rectifico, para mantener el patio de recreo que tienen los mega ricos en la UE, donde pueden seguir enriqueciéndose de manera brutal y sin medida ninguna.
¿Por qué digo esto?
Porque hay muchísimas maneras de “salvar el Euro” que no toquen el Estado de Bienestar. El Estado de Bienestar no es más que un pacto social implícito, en el que los trabajadores (y les ruego me disculpen el pesimismo) aceptamos el sistema capitalista siempre y cuando los capitalistas se comprometieran a repartir parte de sus riquezas y pudiéramos tener acceso a una sanidad, educación, infraestructuras… dignas, que nos dieran cierto bienestar. Por lo tanto, es el Estado el garante de hacer de pequeño Robin Hood y quitar a los que tienen demasiado para dar a los que tienen demasiado-poco.
Ahora, la situación ha cambiado, y la clase trabajadora cree que ha perdido su poder de negociación. Primero, los comunismos han caido -perdón, que no, que no, que han caído algunos comunistas, que los chinos siguen siéndolo (no sé cómo he podido olvidarme de ellos)- y se han demostrado inoperantes frente al capitalismo (1). Segundo, el sentimiento de clase trabajadora ha perdido prestigio, con lo que nadie quiere ser considerado como tal, aunque trabajes 10 horas al día, no te paguen horas extras, tengas contrato temporal ilegal, no te puedas independizar de tus padres en la puta vida, pases períodos medios en el paro entre 6 y 12 meses, cobres una cuarta parte de la media europea, e incluso la mitad de media estatal -que alguien reflexione cómo es posible esto, que más de la mitad de la población cobra muy por debajo de la media estatal (2). Y todo esto sin olvidar la sociedad post-moderna en la que nos encontramos, que corre a toda velocidad y donde tenemos tan poco tiempo de pensar que nos quedamos con lo que nos grita la televisión (recomiendo encarecidamente la lectura de Fahrenheit 451).
En esta bonita situación, la clase económica se siente impune (y, tal y como están las cosas… lo es), y usan a la clase política como simple marioneta de sus deseos (esto cuando no coinciden ambas clases en algunas personas). Sus intenciones, en este caso, no son otras que iniciar un programa de recortes de los Estados de Bienestar, manteniendo e incluso aumentando, sus privilegios… volviendo a los años oscuros de la Revolución Industrial donde el obrero contaba poco más que un martillo (en muchas ocasiones un buen martillo o una buena herramienta era más insustituible que un obrero no cualificado).
Pero, como en aquellos años, poco a poco, la conciencia social está despertando. Solo que ahora, me digo con esperanza, la clase obrera (aunque todavía no quiera verse como tal) está despertando y lo está haciendo de manera global, apoyada entre sí, y dando respuestas a este capitalismo global de manera conjunta. Internet, que por un lado ha servido para aumentar la rapidez de las transacciones económicas, la fluidez de las deslocalizaciones… también está sirviendo para unir y convocar a los individuos, así como de altavoz de sus reivindicaciones. Facebook, twitter, blogs,… son ahora los panfletos que ser repartían por los barrios obreros de las ciudades a finales del S. XIX.
Por esto mismo, para demostrarles que no son impunes, para no dejar que volvamos a la oscura Revolución Industrial, para evitar que sigan pisando nuestros derechos, hay que salir mañana. Busca tu ciudad, busca la hora y el lugar. Y sal… porque no hay democracia política si no hay democracia económica.
————————————————————————————————————————————-
(1) alguien debería recordar aquí que las muertes del comunismo fueron ideológicas, las del capitalismo económicas: no hay mucha diferencia entre morirme por pensar diferente que morirme de hambre… me he muerto igual
(2) para que alguien cobre la mitad de la media, hay otro alguien que va a cobrar el doble; si dos alguienes cobran la mitad, hay un alguien que va a cobrar 4 veces más… y así sucesivamente… las matemáticas son así…